jueves, 5 de agosto de 2010

Del Matriarcado al Patriarcado

La familia matricéntrica, compuesta por la madre y las hijas, formaba una unidad económica autosuficiente: la madre proporcionaba los alimentos vegetales y las hijas los de la caza o pesca, por lo que era muy grande la influencia femenina en la sociedad.


Ella desempeñaba el principal papel en el terreno económico, regía la estructura social y ejercía el poder.


Entre la madre y las hijas existirían lazos muy fuertes, mientras no existía vinculación varón-mujer, ni vínculos entre él padre y los hijos (igual que pasa entre los primates).

La razón principal estaría basada en el hecho de que el varón desconocía ser padre de sus hijos.



Son múltiples los testimonios existentes que corroboran la afirmación del desconocimiento de la paternidad en época antigua, por lo que se creía que la mujer era madre virgen:

El sociólogo escocés (Mac Lennan) parte del supuesto de que la incertidumbre de la paternidad fue lo único que determinó la fase matriarcal." (Espasa, Tomo 33, 1988: 1001).

En el grupo humano es sobre todo la madre la que aparece esencialmente como fuente de toda vida, de un modo particular en esa época en que la unión conyugal no existía de modo estable." (Pirenne, 1982: 44).



Su expresión "como fuente de toda vida" referida a la madre, expresa la creencia arcaica de que la mujer sola creaba al nuevo ser, se creía que la reproducción era asexuada, no intervenía el varón, se realizaba por partenogénesis / virginal / hermafrodita / agámica / afrodita (afrodita = sin cooperación del sexo masculino) (Espasa, Tomo 3, 1988: 231).

Al principio, todas las sociedades habrían pasado por una primera etapa de matrilinealidad. "Allá donde la descendencia se sigue por la línea femenina como lo era universalmente en el período arcaico... y cuando la descendencia sigue la línea masculina -a la cual pasó después de la aparición de la propiedad-..." (Morgan, 1987: 127).


Y continuó perviviendo instituciones similares, a principios del nacimiento de los estados, entre ellos la herencia al trono por vía matrilineal.

Ahora bien, se ha dicho ya que sobrevivían huellas de descendencia matrilineal y hasta de matriarcado en las civilizaciones egipcia y cretense.

De hecho, se siente la tentación de convencerse de que las primeras sociedades neolíticas, en cuanto abarcaron de tiempo y de espacio, otorgaron a la mujer la más alta condición que jamás haya conocido. (Hawkes y Woolley, 1977: 225).



Así que en la Prehistoria y en algunas regiones todavía a principios de los tiempos históricos, estuvo vigente una sociedad femenina pacifica (virginal) en la que lo femenino jugaba el principal papel en el mundo social.

Las mujeres ejercieron las profesiones tanto relacionadas con la funciones alimenticias: físicas y culturales como las funciones sagradas relacionadas con el sacerdocio: desempeñaban el principal papel en el terreno económico y religioso.



Lo corrobora la arqueología, ya que las más arcaicas obras de arte, presentan exclusivamente figuras femeninas:

Reinas sentadas en tronos y con coronas, recolectoras de vegetales y otros productos, agricultoras, cazadoras, alfareras, orfebres, metalúrgicas, colonizadoras, maestras, poetisas con manuscritos, músicas tocando diversos instrumentos musicales, Sacerdotisas, artesanas, comerciantes...

Las mujeres ejercían su autoridad sobre sus descendientes matrilineales reunidos en tribus independientes: ejercía el poder político, económico y religioso.



"En las más antiguas culturas agrícolas, mandan sin ninguna traba las mujeres: la gran madre incluso tiene a sus servicio una corte de doncellas, hijas, nietas, parientes, etc." (Laviosa, 1959: 67).

Y "... son las mujeres las que dirigen la tribu por medio de un consejo..." (Baqué, 1958: 49).

Vivían en plácidas comunidades, sin guerras, porque la autoridad era ejercida legítimamente por descendientes matrilineales de la Madre Ancestral / Diosa, que había dado origen al pueblo.

Y así se aceptaba la legitimidad de una reina para ejercer el poder, sentarse en el trono (descendientes virginales de la Diosa Trono), impartir justicia, con sus atributos la corona y el cetro, cuando había recibido el derecho por vía matrilineal y virginal (asociadas a las constelaciones Virgo, Libra y Corona).

Todavía a principios de los tiempos históricos, existe evidencia de que las tribus (matrilineales) independientes, estaban bajo el gobierno de una soberana legítima (matrilineal) y se asociaban con otras para tratar cuestiones públicas, políticas y religiosas, en confederaciones democráticas de doce ciudades-estado (dodecápolis).



Lo corrobora diferentes testimonios como los numismáticos y toponímicos.

Se reunían en asambleas presididas por una reina Sacerdotisa suprema, que presidía el consejo y en el que participaban y votaban delegadas de las doce ciudades-estado.

Se reunían en un Santuario para celebrar fiestas en las que solicitar a la Diosa que ejerciese su función de Protección sobre los campos, para que produjeran ricas cosechas y los asegurase contra las inclemencias del tiempo, así como para impartir justicia y celebrar ferias comerciales.

Pero, a pesar de que desde el inicio de la cultura humana, la mujer había ejercido el poder político, religioso y económico, en un momento dado se la desplazó del ejercicio del poder y de la actividad productiva.

Se la relegó a segundo plano y empezó a desempeñar un papel subordinado, se produjo la evolución de la familia matricéntrica e implementación de la patriarcal y a la vez que la sociedad modificó sus actitudes pacíficas y emergieron conductas violentas y guerreras.

Varios son los factores que explican la pérdida del poder femenino y la sustitución de la familia matriarcal por la patriarcal. Factores interactuando entre sí y en retroalimentación sistemática entre todas las variables, que produjeron el paso del matriarcado al patriarcado.



En época arcaica, dada la creencia en la ausencia de responsabilidad masculina en la procreación, el varón adulto no se responsabilizaba de los hijos de una mujer y no existía vinculación masculina:

Las primeras familias estaban compuestas por la madre e hijos (igual que pasa entre los primates).

Así, la mujer era fuerte junto a sus hijas, era autosuficiente económicamente y no necesitaba vincularse al varón. Existía la sucesión matrilineal por la certeza de saber quien era la madre de los descendientes.

En el curso de la evolución surgió un comportamiento cultural nuevo (no existe en los primates), por el que los adultos varones empezaron a vincularse a una mujer y empezaron a preocuparse por los hijos de la misma y a cuidar y proteger a su propia familia, característica cultural que se manifestó muy posteriormente.

- Ello ocurrió bien porque el varón captase la idea de paternidad y comprendiese que era el causante de la fecundación.

Sin duda, en las primeras edades de la historia humana el milagro y la fuerza mágica de la mujer fue una maravilla no menor que el universo mismo, y esto dio a la mujer un poder prodigioso, y una de las preocupaciones principales de la parte masculina de la población ha sido destruirlo, controlarlo y emplearlo para sus propios fines (Campbell, 1991: 358).



1 - VINCULACIÓN MUJER-VARÓN

Así que el varón empezó, en un momento dado, a vincularse a una mujer y a preocuparse de su sustento y el de sus hijos.

Con el tiempo se instauró la institución del matrimonio (heterosexual, antes era lésbico), por lo que el esposo descargó a la esposa del esfuerzo de búsqueda de alimento, lo que posibilitaría el aumento considerablemente del número de nacimientos. Con ello se inició la gran expansión demográfica humana.

Y es precisamente el surgimiento de la vinculación mujer-varón, el primero de los mecanismos que explican la pérdida del poder femenino. Fue justo cuando se vinculó el varón a la mujer y se comprometió a la consecución del sustento, cuando sucumbió el poder femenino.

A partir de entonces se inició la dependencia femenina. Y ello fue el factor decisivo de la causa de la pérdida de poder femenino.

Con ello la mujer perdió la posibilidad de autorrealizarse por otras vías diferentes, ya fuese el trabajo o cualquier otra tarea libre. A partir de entonces se desarrollaría en la mujer el deseo de satisfacer su posibilidad de realización exclusivamente a través de la maternidad.

Los varones terminaron por arrebatar el poder a la mujer y esclavizaron a la mitad de la población que perdió sus derechos, y desde la revolución patriarcal, las mujeres fueron oprimidas para que cumpliesen con el papel que se les adjudicaba:

Exclusivamente el de "procreadora", para que engendrasen el mayor número de hijos para el estado y el de apoyo. Y tal situación ha estado en vigor durante varios milenios (hasta que hoy día), a la vez que el padre adquirió todo el poder sobre los miembros de su familia.



2 - RUPTURA DE LA VINCULACIÓN ENTRE MUJERES

Con la formación de la pareja y la vinculación varón-mujer, no sólo se rompió el lazo entre la autoridad de la madre sobre sus hijos, sino que además se rompió la vinculación horizontal entre mujeres, existente en la Prehistoria, fuente de su anterior poder y las ventajas que les reportaba cuando estaban unidas y eran las que daban estabilidad a la tribu, mientras los varones eran residentes temporarios.

Las mujeres se aislaron y perdieron los lazos que las unían con sus compañeras, con lo que se imposibilitaron los contactos entre las mismas y perdieron la posibilidad de unirse y de establecer alianzas en el futuro, para recuperar su antiguo ascendiente.

Y esto fue, es y sigue siendo la causa de la dificultad de las mujeres en nuestro avance en la lucha por nuestros derechos. Ese vivir aisladas, desde entonces, nos ha creado muchas complicaciones.

El aislamiento ha imposibilitado a las mujeres aisladas el poder enfrentarse solas a las oposiciones de la sociedad, si llevaban a cabo actividades no permitidas, para que pudiesen violar una prohibición cuyas consecuencias no eran gratas y para soportar la presión y el rechazo social de conductas no consentidas, que nadie iba a recompensar y sí castigar.

Consecuentemente nuestras ancestras, tras la revolución patriarcal, tuvieron que inhibir las conductas no aceptadas, ya que nadie apoyaba sus protestas; nadie se solidarizaba con sus reivindicaciones; nadie reforzaba las transgresiones al único papel que se le asignaba: el papel de esposa, madre y reina del hogar.


3 - VIDA SEDENTARIA

Otro mecanismo que explica la pérdida del poder femenino es el modo de vida sedentaria que llevaban nuestras antecesoras agricultoras durante el Neolítico.

Cuando se dedicaban a las tareas agrícolas, fundado en la producción de las plantas, dependiente de las estaciones; que es rutinaria, estática, de inactividad y reposo, a la espera paciente y pasiva de que la vegetación diese sus frutos.

Mientras se suplicaba a la Diosa que regase la tierra con la lluvia y la protegiera de las calamidades naturales. Incluso en sociedades posteriores la labranza siguió siendo tarea de mujeres durante miles de años.

Ella era la que trabajaba el suelo y recolectaba los frutos. "Se admite por lo general que, como derivación de su antigua función de recolectora de alimentos vegetales, fue la mujer quién inventó y desarrolló la agricultura". (Hawkes y Woolley, 1977: 227).

Que si bien la agricultura permitió un paso adelante en el progreso de la civilización humana, condicionó pautas de conducta femeninas: de falta de iniciativa y de inmovilidad, que fue causa de las trágicas consecuencias posteriores de la pérdida del poder femenino.

Con el cultivo del suelo y con la invención del arado, se introdujeron muchas innovaciones, lo que permitió el aumento y el bienestar de la población; se crearon excedentes alimentarios, inexistentes con la recolección y la caza.

El bienestar económico producido por el trabajo de la mujer, aumentó el tiempo libre; las reservas podían disponerse para la exportación y el comercio; por consiguiente se incrementaría la riqueza.



4 - EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA

Con la acumulación de alimentos sería posible aumentar los partos, lo que provocó también un considerable desarrollo demográfico, otro factor que explica la pérdida del poder femenino, ya que mantendría ocupada a las madres en el cuidado constante de los bebés.

Dada la fuerza económica que suponen los hijos, considerados de capital importancia por el trabajo que aportan, los varones que ayudaban al sustento de su compañera e hijos, decidirían aumentar el número de hijos y adoptaría una política demográfica expansiva.

Y así los varones explotan a su pareja, como fuente de riqueza, las convierten en máquinas para que engendrasen gran número de hijos, para que aumentasen el capital económico. Y con la evolución, los varones terminaron por posesionarse de los hijos, como propiedad del padre y nace la familia patriarcal.



5 - RIQUEZA

Con el crecimiento de la familia como unidad económica importante, del bien productivo de los que la integran, vino el enriquecimiento.

Con el enriquecimiento apareció la propiedad privada. Y el igualitarismo de la etapa anterior se reemplazó por una estructura jerárquica vertical, y con ello sobrevinieron cambios discriminativos como la explotación.

Se originó el deseo de transmitir la propiedad a los hijos y para ello se aseguró que la herencia pasase a manos de los hijos varones, se impuso la herencia patrilineal, con lo que se reforzó el papel masculino.

Así que la riqueza es otro factor que explica la pérdida de poder femenino.



6 - INVASIONES NÓMADAS

Una sociedad enriquecida atrae la codicia. Por lo que de continuo es atacada por otros pueblos más pobres que ven la oportunidad de enriquecerse a su costa.

Se incrementaron los saqueadores que llenaban de terror los habitantes civilizados.

Se produjeron las invasiones de bandidos indoeuropeos, de pueblos nómadas desconocedoras de la agricultura, que residían en zonas donde los recursos alimentarios habían sido abundantes.

Pero tras sobrepasar sus límites y empezar a escasear y necesitados de pastos para alimentar a sus rebaños, atravesaron e invadieron territorios ajenos, en busca del codiciado alimento, saquearon, devastaron las codiciadas regiones y terminaron destruyendo gran número de pueblos y modificando la estructura social.



Fueron los arios, los luvianos, los aqueos, los kurgos, los hebreos, los dorios: las oleadas de migraciones que según Gimbutas asolaron Europa en tres fases:





  • * La primera ola del año 4300 adne.



  • * La segunda ola del año 3200 adne.



  • * La tercera ola del año 3000 adne.             





  •                                                                                                                                          Conquistaron otras regiones y destruyeron culturas de muchas regiones, en donde impusieron su ideologías. Y se generalizó el patriarcado por la fuerza de la violencia y la guerra:

    Según Gimbutas: "La cultura patriarcal de los indoeuropeos supuso la destrucción de una cultura uniforme, matriarcal y pacífica, que había perdurado en toda la Europa antigua durante veintemil años atrás, del Paleolítico al Neolítico." (Eliade, 1990: 184).

    El origen de la civilización occidental tuvo lugar en los valles de los grandes ríos: el Nilo, el Tigris-Eufrates, el Indo, y después el Ganges. Ése fue el mundo de la Diosa...

    Y después se produjeron las invasiones... Y estas invasiones traen consigo dioses guerreros, lanzadores de rayos, como Zeus o Yahvé...

    Los pueblos semíticos estaban invadiendo el mundo de los sistemas de la Madre Diosa, con lo que las mitologías de orientación masculina se volvieron predominantes.

    En particular, a través del estudio de las representaciones antropomorfas de arcilla (figurillas) procedentes de contextos arquitectónicos arqueológicos, trató de demostrar, para su propia satisfacción (Gimbutas, 1970, 1980, 1982) y la del público (Eisler, 1987) que la sigue.

    El contraste entre el carácter pacífico de esos pueblos amantes del arte de la «civilización de la Europa Antigua» y el de la sociedad que la destruyó: los invasores kurganes indo-europeos, patriarcales, jerárquicos y amantes de la guerra. (Ruth E. Tringham, 1999: 101-102).






Los saqueadores robaban las valiosas propiedades de las sociedades agrarias sedentarias, incluyendo como botines sobre todo a las valiosas mujeres, con sus conocimientos y sus facultades procreadoras.

Por lo que surgió la necesidad de defenderse del acoso, el robo y el rapto de los asaltantes.

En principio, también las mujeres recurrirían a la violencia y la guerra para defender sus posesiones apetecidas por los saqueadores:

Ahí están los numerosos testimonios de mujeres guerreras que así lo corroboran.

Pero debido a los cambios profundos producidos a lo largo del tiempo y a la continua sangría de las guerras y dada la necesidad de hacer frente a las bajas y aportar los necesarios recursos humanos para evitar la extinción humana y aumentar el poderío del clan. Se quedaría la mujer en su papel exclusivo de procreadora.

Y para evitar la provocación de los violadores, para que no estuviesen expuestas al rapto y para evitar que se expusieran a peligros, que implicasen el riesgo de morir y por tanto el abandono de su prole, que correría igual suerte.

Se impondrían a las mujeres restricciones en su libertad de movimiento y se les prohibiría el desplazamiento lejos del hogar, por caminos solitarios; se las encerraría, con lo que significa de limitación cultural y pocas posibilidades de cambio. Y con la limitación de la libertad femenina, se fue pronunciando más el estado de sometimiento. Y consecuencia de ello sobrevino la revolución patriarcal y en unos pocos siglos la subordinación femenina.

7 - SURGIMIENTO DEL MILITARISMO

En la sociedad de la Edad del Bronce los varones, terminaron por dedicarse en exclusiva a la defensa y protección de las tribus contra los depredadores-invasores.

Cuando había pocos enemigos de los que defenderse, los varones desempeñaron un papel subsidiario, como el jugado durante más de 25.000 años atrás.

Fue justo cuando los enemigos proliferaron y el problema de defensa aumentó, cuando los varones adquirieron mayor protagonismo y su labor fue más considerada y posibilitó que adquiriesen mayor status, otro factor que explica la pérdida del poder femenino.

Mientras, aumentaba la consideración de los defensores que morían, de los vencedores que recibían premios, títulos y riquezas por sus conquistas militares.

Terminado el papel defensivo de los ejércitos en las guerras y la primacía masculina adquirida en la guerra, los varones se quedaron con el poder en tiempos de paz (algo similar a lo que ocurre cuando, tras una guerra, las fuerzas armadas asumen el poder).

Y se transfirió el status conseguido por los héroes guerreros, a los hermanos de género, a todos los varones que asumieron el poder en todas las parcelas, en otras áreas fuera de su papel defensivo.

Tras la victoria de los ejércitos contra los enemigos, se reunificaron las pequeñas ciudades-estado democráticas y dieron lugar a la formación de los estados.

Surgieron los estados. Se evolucionó hacia culturas urbanas y se crearon ciudades en las grandes civilizaciones de la Edad del Bronce, con poblaciones jerarquizadas y unificadas bajo el poder central militar, se fortificaron las aldeas y construyeron medios de defensa para defender la seguridad de su territorio.

Y con el surgimiento de una sociedad jerarquizada, sobrevino la lucha por el rango jerárquico, por la hegemonía y por su mantenimiento, la rivalidad entre grupos e individuos, la obediencia jerárquica y el dominio masculino.

Los jefes, al haber adquirido el poder por medios violentos (no por vía matrilineal), su autoridad no estaba legitimada, ni tenía origen Divino, por lo que no serían reconocidos automáticamente.

Consecuentemente tendrían que recurrir a la violencia para afianzar su autoridad; para conseguir sus fines; como mecanismo de promoción social; por rivalidad; para sofocar las luchas intestinas por el poder.

Y así los déspotas habían de apoyarse en la fuerza militar, muchas veces reclutada de forma obligatoria, haciendo uso ¿legítimo? de la coerción física, para imponer la ley y el orden.

Y hacían la guerra para conquistar otros pueblos y así poder acceder a las materias primas y para posesionarse de los bienes ajenos; para avasallar a los pueblos vecinos e imponerles las propias creencias.

Para defenderse de enemigos que saqueaban sus propiedades y que a pesar de sus defensas, terminarían al fin siendo derribados y sustituidos por otros.

Y como en las batallas aumentaría la sangría demográfica, resultaría imprescindible muchos descendientes, por lo que las máquinas humanas femeninas estarían esclavizadas ocupadas (embarazadas) en satisfacer los deseos masculinos, para que los ejércitos pudiesen hacer frente al fenómeno cultural de la guerra. 

8 - CONTACTOS MASCULINOS INTERCULTURALES

Otro factor que explicaría la pérdida de poder femenino, es el hecho de que, mientras las mujeres estaban encerradas y sufrían limitaciones en su libertad de movimiento, los varones estaban en contacto continuo con el exterior y las nuevas ideas.

Los soldados y mercenarios contactaban otras cultura, con lo que se les despertaba el afán de aventura, que les iniciaban en la liberación, en la asunción del riesgo, en la expansión, ambición, en la imaginación.

Además los varones se enriquecían con las guerras, con los botines conquistados o con los terrenos otorgados como recompensas por los gobernantes.

Así que los varones competían con sus nuevas ideas y maneras, con las de las comunidades campesinas de las aldeas sedentarias, a las que llevarían las innovaciones que chocaban con ellas, al modo de vida rutinario del Principio femenino.

claustrofóbico, del útero protector, de estructuras basadas en la contención, tranquilas, estables, atrapadas en la rutina; que por su propia dinámica serían tradicionales e inmovilistas, en las que las mujeres estaban adaptadas.

Y los varones contribuyeron a cambiar el ambiente de las mujeres una vez poderosas.

9 - PÉRDIDA DE LA POSIBILIDAD FEMENINA DE AUTOSUSTENTARSE

Tras la revolución patriarcal, se instituyó el matrimonio y la familia patriarcal. Con lo que apareció la desigual división de los sexos, quedándose la mujer en su papel exclusivo de procreadora, mientras el varón se dedicó a la búsqueda del sustento.

Además la herencia se convirtió en patrilineal y la propiedad del suelo pasó a manos masculinas.

Y con el establecimiento de la institución de la herencia patrilineal, la mujer quedó excluida de la propiedad del suelo y de las labores agrarias, la familia dejó de depender de ella para su subsistencia, con lo que se modificó su función económica.

Y así comenzó la subordinación femenina:

La mujer vio restringida las profesiones con las que autosustentarse, fue perdiendo paulatinamente su influencia, su poder político y religioso y su status.

Hasta quedar sometida totalmente al varón, reducida a la maternidad y relegada al interior de la casa, quedándose aislada y demasiado ocupada en la tarea inaplazable de la vida diaria del cuidado de la infancia. Pasó a no ser nada en absoluto, ya que sólo debía trabajar y procrear hijos y perdió todos sus derechos.

Hasta que finalmente, a medida que la sociedad patriarcal siguió evolucionando, las leyes sancionaron tales conductas, y a la mujer se le prohibió el derecho a la subsistencia y dejó de ejercer las profesiones que había estado practicando desde épocas inmemoriales.

10 - MODELO PATRIARCAL

Todos estos factores interactuando entre sí, contribuyeron poco a poco, a la modificación de la estructura social. En la sociedad se impuso otro modelo familiar, con una concepción de la vida basada en un modelo de dominio del varón.

Nació la familia patriarcal, en la que el varón lo era todo, se dedicaba al mantenimiento familiar y se erigió en cabeza de familia.

Y para acelerar el cambio profundo de las ideas sociales, los defensores del nuevo modelo social, no dudarían en usar todo tipo de medios sobre la mujer, incluidos el recurso de la fuerza bruta, para eliminar los esquemas femeninos de su anterior poder enraizados en su conciencia.

Inhibirían en las mujeres sus actos de rebeldía, con diferentes métodos como: amenazas, coacciones y sobre todo usarían medios más sutiles de adoctrinamiento como los mitos, el arte, la literatura, las leyendas... de los que nos quedan testimonios, que influyeron en la visión inconsciente femenina, y modelaron sus actitudes.

Se impuso el gobierno y dominio masculino, que lo ejercía sobre la mujer, para imponerle fidelidad de forma agresiva, autoritaria, dominante. Y la sumisión terminó por ser natural. En el patriarcado la mujer se convirtió en fiel y sumisa.

11 - EVOLUCIÓN DE LA RELIGIÓN

Y frente a la religión de tribus, surgió una religión de estado patriarcal. Destronaron a la Diosa. Y sus atributos y funciones se los adjudicaron a Divinidades masculinas. Empero, las pruebas disponibles coinciden con la visión del moderno «movimiento de la diosa»:

En el pasado existió una Edad de Oro de culto a la diosa que fue suplantada por culturas patriarcales que impusieron sus propias divinidades masculinas." (Husain, 1997: 22).

La religión, el culto de Demeter, se transmuta en el culto de Atenas, así como los misterios dionisíacos en apolíneos. A pesar de todo quedan restos matriarcales, desvalorizados ahora como negativos: y, así, desde el nuevo punto de vista patriarcal, lo cetónico o terráceo, lo femenino y lo "demoníaco" quedan estigmatizados.

Y dice de las Diosas Ninfas y Nereidas: "Se trata de figuraciones femeninas de la Gran Madre que en la religión olímpica del periodo hemético se representan como hijas de Zeus, si bien su genealogía es obviamente matriarcal: son hijas de Gaia, la Madre tierra,..." (Mayr, 1989: 19).

Con la revolución patriarcal, los nuevos soberanos déspotas buscaron el apoyo de los Sacerdotes y poetas para que diesen fundamento religioso a su ideología política, les ayudase a gobernar con normas morales y legitimase sus acciones agresivas y su poder absoluto.

Y así se llevó a cabo la reforma religiosa, creando y divulgando mitos, usados con la expresa función de propagar la ideología patriarcal.

Los nuevos mitólogos dieron nuevas explicaciones míticas del mundo que destruían, neutralizaban y falseaban los originales mitos y adjudicaban el papel dominante a lo masculino.

Se dieron nuevas explicaciones con una mitología adaptada a sus aspiraciones, basada en la dominación masculina sobre las mujeres, defensora de la guerra.

Se exaltó el Principio masculino y las Divinidades masculinas ejercían un poder exigente, que dominaba sobre todas las cosas, que reafirmaban el modelo patriarcal, otro mecanismo que explica la pérdida del poder femenino y que contribuyó a la evolución de la sociedad al patriarcado.

Los nuevos mitos aportaban claves útiles para la existencia, servían para imponer, amparar y mantener una situación de superioridad masculina, modelaban conductas diferenciadas de cada sexo y servían para subordinar, someter y disciplinar a las mujeres, para justificar el orden impuesto y para asignarle una base moral.

Y desde el momento de la conquista de una región, los nuevos gobernantes exclusivamente divulgaban los mitos, el arte a su servicio y otros sistemas de propaganda política CON UN FIN ALECCIONADOR.

Como estrategia complementaria, para modelar las ideas que les interesaba prestigiar (y lograron) imponer, en los que se daban modelos centrado en la violencia y la fuerza, en la jerarquía y el dominio patriarcal. A partir de entonces la religión es intolerancia.

De las narraciones y poemas griegos leemos:

"... desarrollan una teología que influirá profundamente en la especulación posterior, dado que se convirtieron en obras aceptadas por todos los griegos, conocidas y aprendidas desde la infancia y que sirvieron para homogeneizar las creencias..." (Díaz de Velasco, 1995: 270).

A medida que las civilizaciones patriarcales fueron aumentando su poder, extendieron sus creencias, sus postulados, sus mitos, sus sistemas religiosos y filosóficos sobre otros pueblos de manera violenta, y a la par se modificaba la sociedad.

Se dejaba de disfrutar de libertades individuales y aparecía la esclavitud y subordinación humanas y la guerra.

Influyeron de forma poderosa en la mente humana y en muy pocos siglos, junto con los otros medios de comunicación, transformaron las mentalidades y aniquilaron los valores de la sociedad matriarcal y contribuyeron a su evolución hacia el patriarcado.

12 - MITOS PATRIARCALES COMO SISTEMA DE PROPAGANDA PATRIARCAL

Hoy día, sabemos que los mitos, en los que una enorme mayoría de personas cree y ha creído ciegamente, son una invención humana, pura fantasía sin fundamento racional. Pero siguen perviviendo estos conceptos aunque queden invalidadas por el conocimiento científico.

Pero en toda tradición mitológica -y esto es aún más cierto en el caso de los celtas-, hay que preguntarse siempre si el mito no recubre una cierta realidad histórica.

Sea por proceso de evemerización, sea porque el mito, para resultar comprensible y transmisible, debe encarnarse, materializarse tanto en la ficción como en la historia. (Markale, 1989: 67).

Es evidente que un mito se cifra en términos diferentes, si está condicionado por los valores de una sociedad en la que lo femenino juega un papel importante que si está subordinada:

Cada sociedad presenta unos hechos según la ideología que defienden.

Los mitos inventados por las mitólogas desde la Prehistoria, estaban centrados en la Naturaleza, adjudicaba la victoria al Principio femenino, reafirmaban el modelo matriarcal y reflejaban la sociedad en su arcaica existencia real y pacífica.

Y así la religión primitiva seguía el modelo social de la Gran Diosa Madre Naturaleza, que ejercía un poder Pacífico y de Protección sobre sus hijos, a los que procuraba suficientes alimentos.

Pero los mitos inventados por los mitólogos del patriarcado, fueron usados pedagógicamente como sistema de propagando que divulgaba la ideología patriarcal y modificaron la sociedad anterior.

De los mitos de la civilización de Mesopotamia, tras la revolución patriarcal, leemos:

"...en la civilización de Uruk, se observa por el contrario la instauración de un poder masculino personal. Éste no pudo imponerse más que después de una larga lucha contra el poder matriarcal establecido, poseedor de las tierras.

Tal lucha fue indicada claramente en la epopeya (espos) babilónico de la creación el Enuma Elish." (Laviosa, 1977: 63)

12 - A - ALGUNAS ESTRATEGIAS MÍTICAS PATRIARCALES PARA ERRADICAR CULTO A DIOSA

En los más antiguos mitos patriarcales de diferentes regiones, se observan una serie de estrategias para modificar las ideas anteriores.

12 - A - 1. - CAMBIO DE GÉNERO DE LA DIVINIDAD QUE CULMINABA EL PANTEÓN

      La primera estrategia patriarcal de los mitólogos y mitógrafos patriarcales fue la de elaborar mitos de exagerada ideología patriarcal, modificando el sexo de los protagonistas míticos que culminaba el panteón.

      Y a partir del patriarcado, las Divinidades masculinas son las juegan los papeles dominantes y a las que se les adjudican las funciones naturales de la Diosa Madre: se apropian y usurpan sus funciones naturales (por ejemplo Dionisios / Baco, Apolo, Zeus / Júpiter).

      O simplemente se les cambia el género a la Diosa, y sus sustitutos conservan, a veces, incluso el mismo nombre (Por ejemplo Mitra o Sin, que antes de ser masculinos, eran Diosas).

      Mientras que la Gran Diosa Madre, Origen de la vida, encarnación de la Naturaleza, fue rebajada a Diosa secundaria. Y las figuras femeninas sufrieron cambios de poder en las narraciones. Algunas fueron convertidas en hijas o esposas o en amantes o hermanas de las Deidades masculinas y quedaron unidos al padre.

      O se les adjudicaron los nuevos valores femeninos subordinados característicos del patriarcado, que inducía por modelamiento (servía de modelo) la conformidad de las conductas: asumieron durante algún tiempo funciones de entretenedoras, objeto ya al servicio masculino.

      Hacia el final de la Edad del Bronce y, con más fuerza, en el amanecer de la Edad del Hierro (alr. 1250 a.C. en Levante), las antiguas cosmologías y mitologías de la diosa madre fueron transformadas radicalmente, reinterpretadas, e incluso en gran medida fueron suprimidas por aquellos repentinos intrusos, los guerreros tribales patriarcales, cuyas tradiciones han llegado a nosotros fundamentalmente en el Antiguo y el Nuevo Testamento y en los mitos de Grecia. (Campbell, 1992: 24).

      En aquellos tiempos remotos, los griegos primitivos adoraban sobre todo a la Gran Madre, la Madre tierra, llamada Gea. No fue hasta el siglo VIII a. C. cuando Homero convirtió a Zeus en el padre supremo de una extensa familia olímpica regida según los cánones de la aristocracia patriarcal.

      Son ejemplos los mitos de las Diosas Walkirias escandinavas o las Diosas Apsaras hindúes, que sufrieron un cambio de función:

      En principio eran Grandes Diosas de la Naturaleza, según lo evidencian sus atributos y títulos: Diosas del Destino que tejen el hilo de la vida y la cortan con sus tijeras cuando deciden (asociada a Escorpio, arácnido que teje y con su aguijón mata).

      En el patriarcado los mitólogos las convierten en servidoras de los muertos en batalla y en objetos de placer.

      Es un mito que además manifiesta su tergiversación por intereses políticos. Cuando las políticas de los estados consideraron conveniente hacer uso de las guerras para lograr sus objetivos expansionistas, ilusionaron a los soldados para atraerlos a la defensa de sus intereses y les reforzaron la muerte violenta y heroica en el campo de batalla.

      Con la esperanza de los placeres que iban a disfrutar de en el Paraíso con las Walkirias. Así el mito promete a los que mueren en batalla la inmortalidad y el disfrute de placeres ¡Divinos!.

      Con ello se dio nacimiento a las religiones de fuerte espíritu patriarcal, que produjo modificaciones machistas de la sociedad. 

12 - A - 2. - DESACREDITARON LAS FUNCIONES DE LA DIOSA

      Otra estrategia que contribuyó a la modificación patriarcal, fue la de desacreditar las funciones que la Diosa había ejercido. Y también se desacreditaba las antiguas ideas y se castigaba a las mujeres que las defendían, como estrategia manipuladora para imponer las nuevas ideas patriarcales, además de derrocar a la Diosa:

      "... ejemplo de «política religiosa», por la cual las divinidades de una cultura anterior conquistada se convierten en los demonios de la nueva." (Husain, 1997: 22). "Los valores emanados de lo femenino, del ancestral culto a la Magna Mater, fueron relegados, cuando no perseguidos y destruidos con toda la saña de lo odiado y temido a la vez." (Atienza, 1991: 392).

      Por ejemplo las funciones Legislativas de la Diosa, que daba normas y castigaba a los infractores de sus leyes, en los panteones patriarcales se convirtieron en Diosas de la Venganza, que personificaba todo lo malo:

      Los vicios, la guerra, la peste, el fraude, la miseria,... muestra de la evolución al patriarcado.

      Un ejemplo es el de las Diosas Furias / Erinias, Juezas que castigaban tras juzgar a los delincuentes:

      "Representantes de la antigua ley matriarcal" (Espasa, Tomo 33, 1988: 1005), a partir de Esquilo se convierten en personificaciones morales de carácter repulsivo, en seres horripilantes y demoníacas (Espasa, Tomo 25, 1988: 247).

      Otro ejemplo es el de las Diosas Harpías (harpía animal similar a buitre, harpa instrumento de música asociada a Lira / Buitre). Se consideraban que eran juezas que habitaban en las islas Estrofadas y juzgaban y castigaban a los delincuentes.

      En la mitología patriarcal, el mito las define como mujeres feas, de mala condición, codiciosas (harpías), cuyas palabras eran cantos de Sirenas que enloquecían a los varones y temidas por su poder de seducción.

      Ya que con sus cantos al son de harpas, llevaban a los varones a la perdición. Y las convirtieron en personificaciones de los vicios.

      Y así en la Odisea se narra que Ulises, para huir de la seducción de las Sirenas / para defenderse de los fuertes vientos marinos y de los temporales de primeros de noviembre, se ató al mástil de su barco y se taponó las orejas con cera. (Aparece las Sirenas volando alrededor del Ulises atado al mástil de su barco en una crátera de Vulci).

      Y en la sociedad, las mujeres defensoras de las ideas matriarcales y representantes de las Diosas, sufrían el castigo patriarcal y el descrédito. Y así Apolo castigó a la famosa princesa Sacerdotisa profetisa Casandra / Alexandra de Troya, desacreditándola para que sus profecías no fuesen creídas, a pesar de sus aciertos. En una advertía sobre el caballo de madera de Troya.

12 - A - 3. - LA GRAN DIOSA MADRE NATURALEZA TERMINÓ POR SER DEGRADADA Y DESCALIFICADO SU REINO

      Y finalmente la Gran Diosa Madre Naturaleza, terminó por ser degradada y descalificado su reino, para así revalorizar el Principio masculino:

      "... el empleo de una estratagema Sacerdotal de difamación mitológica, que desde entonces ha sido utilizada constantemente, principal, pero no únicamente, por los teólogos occidentales.

      Consiste simplemente en llamar a los dioses de los otros pueblos demonios,..." (Campbell, 1992: 84).

      En la nueva mitología se la desacredita y se convierte en Diosa infernal y maléfica / de las Tinieblas / Principio del Mal que es vencida por la luz del sol y se la culpa de ser la causa de la introducción de mal en el mundo.

      La morada de la Gran Diosa tierra, en todos los panteones, era el Mundo Subterráneo / el Mundo de la Muerte / el Abismo / el Seno de la Diosa en donde se producía el renacimiento de la semilla y la resurrección de los difuntos / el Paraíso Terrestre.

      De donde la Diosa era soberana / por donde desaparecen las constelaciones, el sol y la luna del cielo nocturno, en la nueva mitología esta morada el Scheol / Tártaro (todavía llamada Belial en el Antiguo Testamento de Belis = Soberana) / el mundo de las Tinieblas y se descalifica como el Infierno a donde iban las almas merecedoras de castigo.

      Y termina dando género masculino al Espíritu / Principio del Mal que es destruido por el del Bien. Y el Principio vencido pasará a llamarse: Ahura-Daeva, Angra Mainyu, Ahriman, Satán, Armany (Hungría), Daeva, Lucifer...

      Y dada la correlación entre los mitos y la realidad económica y social, al perder importancia el Principio femenino y su papel activo, se modificó igualmente la importancia femenina en la vida económica, se produjo un cambio profundo en la estructura social y sobrevino la sociedad patriarcal.

12 - B - 1. - INVENTO DE MITOS PROTAGONIZADOS POR GUERREROS PARA IMPONER VALORES MACHISTAS

      A partir de la promoción de los valores patriarcales, el antiguo héroe-paredro mortal (Divinidad inferior del que la Diosa se enamoraba, al que imponía reglas y que se autocastraba, moría como semilla y la Diosa resucitaba) pasó a convertirse: en una divinidad masculina solar.

      En la nueva mitología, el paredro se convierte en un héroe Salvador, identificado en la visión patriarcal con el sol, al que se le atribuye todo tipo de hazañas y acciones agresivas, modeladoras de los nuevos valores guerreros.

      Los mitólogos patriarcales inventaron mitos que suelen adoptar la forma de epopeyas protagonizadas por varones que viajan en busca de algún objeto valioso, o para colonizar un nuevo territorio, o con cualquier otra excusa.

      Para mientras tanto, en diferentes episodios, ir prestigiando los nuevos rasgos patriarcales arquetípicos, que iban a impregnar a la sociedad y a la par se iban desacreditando los valores femeninos, así como su resistencia a la conquista.

      El viaje de los héroes termina con la fundación de un imperio y el aniquilamiento del poder femenino.

      Sol-héroe Salvador que se apropia de los símbolos y funciones de la Luna-Diosa Salvadora, le arrebata sus facultades de Fertilidad y protagoniza epopeyas como fábulas que narran sus aventuras durante su vida errante, sus encuentros y enfrentamientos con monstruos y dragones.

12 - B - 2. - ASESINATO DE MUJERES-MONSTRUOS: ENMASCARA LA LUCHA CONTRA EL PODER FEMENINO Y LA CONQUISTA DE REGIONES DONDE REINABAN

En todos los casos, las epopeyas se desarrollaron mezclándose historia con la leyenda y los enfrentamientos tienen tanto una explicación doctrinal-histórica como otra astronómica.

- La explicación doctrinal-histórica de las aventuras de los héroes, es que se refieren a la emigración violenta-invasión patriarcal de regiones, en las que gobernaban reinas Sacerdotisas, mientras se van prestigiando diferentes tipos de conductas agresivas.

Ejemplo paradigmático sería las hazañas de Hércules: "... Hércules era más bien un nombre apelativo que propio dado a los célebres negociantes que iban a descubrir nuevos países y a fundar colonias..." (Noël, Tomo 2, 1987: 51).

En esencia los mitos patriarcales, adjudican a los héroes una serie de actos atroces y violentos, que traduce como hazañas heroicas, en contra de monstruos.

Con ello se enmascara la lucha contra el poder femenino y las destrucciones y devastaciones de regiones por parte de invasores patriarcales, a la vez que se prestigia el proceso de conquista. (Y que corresponden a veces exactamente a hechos astronómicos y otras a su inversión).

- Y la explicación astronómica del viaje del héroe-sol es que pretende imitar el viaje de la Diosa-Luna en su recorrido por el cielo nocturno, junto con las constelaciones animalísticas.

Y así los principales hechos de los protagonistas patriarcales están cifrados en mitos que narran que los héroes en sus viajes de invasión se encuentran con fenómenos y calamidades como torbellinos, escollos, tempestades, huracanes, rayos, sequía y otros fenómenos, que hacían detener su marcha o naufragar sus barcos...

O viajan a regiones habitadas por "monstruos" dañinos con los que se enfrentan.

Estando las calamidades asociadas a diferentes fenómenos atmosféricos, coincidentes con la desaparición por el cielo crepuscular (o la reaparición matutina) de una precisa constelación animalística / monstruo.

Constelación animal que se creía animada por la Diosa en sus diferentes aspectos. Y que eran representadas en la tierra por poderosas Sacerdotisas y amazonas armadas, que al ejercer sus ceremonias sagradas y al actuar de guardianas de sus grutas / Santuarios, lugares de culto a Diosas, se ponían máscaras.

Representantes Divinas que gozaban de gran poder bajo la advocación de la Diosa que les dictaba sus oráculos en sus Santuarios, en donde almacenaban enormes riquezas y formaban parte de los tribunales de justicia, juzgando y castigando a los asesinos y delincuentes y que que además se opusieron a la invasión patriarcal.

El desacreditar a las juezas y a las Sacerdotisas enmascaradas y calificarlas de monstruos dañinos y horripilantes, servía para justificar las acciones emprendidas por los héroes para eliminar a los "monstruos", para así salvar a la humanidad de su influencia.

Y así los defensores y representantes patriarcales encontraban plena justificación para que Hércules o Indra o Rama o Apolo o Perseo o Cecrops (o san Jorge o san Miguel...) destruyesen al demonio / dragón (monstruo femenino asociado a constelación animalística).

El dragón, como representación del Principio femenino en su faceta que animaba la constelación Dragón que presidía diferentes oficios en la tierra como la metalurgia, es el animal más universalmente perseguido y derrotado.

Era representado por las guardianas de los Santuarios de ciudades marítimas, artesanas metalúrgicas, que en la defensa de su territorio, usaban espejos de metales bruñidos como faros que reflejaban los rayos solares y achicharraban / dragón vomitaba fuego.

La interpretación de los héroes como Divinidad solar es patriarcal, pero sus aventuras tienen un fundamento ajeno. De ahí que en algunas ocasiones, los mitólogos patriarcales para hacer al héroe siempre vencedor, invierten, sin saberlo, el hecho astronómico en que se sustentan.

Y así los representantes patriarcales encontraron justificación para robar las propiedades y riquezas de mujeres y maltratarlas, violarlas y asesinarlas.

Y con ello arrebatarles su libertad y su autonomía, ¡para así salvar a la humanidad!. "Los valores emanados de lo femenino, del ancestral culto a la Magna Mater, fueron relegados, cuando no perseguidos y destruidos con toda la saña de lo odiado y temido a la vez." (Atienza, 1991: 392).

El culpar a la víctima de la violencia patriarcal es un ejemplo típico que demuestra la existencia del mecanismo psicológico de INVERSIÓN MÍTICA para justificar la violencia del agresor.

Y que demuestra igualmente la existencia del mecanismo de DESCRÉDITO del modelo centrado en la Naturaleza y amante de la paz por parte de los vencedores patriarcales:

Las pacíficas mujeres son consideradas las causas de los males. ¿Y de ahí que por considerarla, ser la culpable de la introducción de mal en el mundo, se justificaba las actuaciones masculinas en contra de los derechos femeninos!

12 - B - 1. - HAZAÑAS DE HÉROES PATRIARCALES: ROBO, RAPTO, DESPRESTIGIO DE CONDUCTAS FEMENINAS

Y así los mitos patriarcales valoran y prestigian ciertas conductas, que encierran la violencia masculina sobre la mujer, del fuerte sobre el débil, como sistema pedagógico que modelaba las conductas reflejadas.

Y así sus ¿hazañas! consistían en robar, violar, raptar, asesinar, dejar embarazada y abandonar... a otros seres humanos y bajo la Protección de figuras Divinizadas.

Las ¿hazañas! prestigiadas son del tipo:

    * Robo:

            Así los héroes roban objetos como frutos, árboles, jugos sagrados por ser mujeres las dueñas del suelo de cultivo y sus frutos heredados matrilinealmente, así como las profesiones de cultivadora y nutricias / maestras.

            O robaban posesiones como animales o riquezas femeninas u objetos de adorno o de protección, estando los mismos identificados con los objetos del trabajo femenino, por ser las mujeres las más arcaicas artesanas que los elaboraban en talleres de fabricación de armas y talismanes:

            Cascos, escudos, corazas, fabricación de espejos, instrumentos musicales, trípodes metálicos, horcas (instrumento de labranza con el que se avienta los granos o se hacinan las mieses) o tridentes, esculturas de madera (asociadas a la salud), curtido de las pieles de animales-pergaminos usados para escribir o como vasijas (zurrón) o como vestidos o de los cuernos de animales usados como arados, o símbolo de sus funciones:

            Paladión de su profesión de médica, cinturón de su profesión dirigente, coronas de reina...

Rapto de mujeres:

            En los mitos patriarcales existen leyendas de rapto de:

            Princesas, Sacerdotisas y reinas. Tanto con la función prestigiadora y modeladoras de tales ¿hazañas! y concreción de la apropiación patriarcal de las funciones que ejercían en la sociedad, como con significado astronómico de sucesión de constelaciones.

            Y así frente a los mitos astronómicos matriarcales pacíficos agrícolas, que se cifraban en leyendas que narraban que una princesa identificada con la semilla, desaparecía dulcemente o se quedaba dormida y se despertaba o descendía al Mundo Subterráneo o se montaba dulcemente en un animal.

            Simbolizando el período de enterramiento y muerte de la semilla (período de siembra), los mitos patriarcales narraban que las princesas, como objetos deseables, sufrían una agresión violenta y eran raptadas por un varón o por un animal.

            Tras el rapto de las princesas, los raptores y el pueblo patriarcal al que simbolizaban, se apropiaban de la antigua función asociada a lo femenino (el ejercicio del poder político y religioso). Y a la par la Divinidad masculina -que sustituía a la Diosa- se apropiaba de sus facultades Nutricias y Fecundantes.

Desprestigio de la respuesta femenina frente a la agresión y a la invasión patriarcal

            A partir de la revolución patriarcal se inventan mitos que desprestigiaban la resistencia que oponían las mujeres para impedir el avance de los conquistadores patriarcales, como mecanismo psicológico de descrédito que castiga a las mujeres para modelarles conductas sumisas.

            Y los mitos empezaron a reflejar a las protagonistas femenina en actuaciones sumisas o de huida frente a la agresión. Y así la Tiniebla o la Aurora o el Crepúsculo (personificaciones femeninas) ya no luchan cuando aparecen sus perseguidores (considerados el Sol traducido en términos de mitología patriarcal), sino que huyen.

            Expresando además el hecho astronómico de la desaparición de cualquier constelación del cielo nocturno, justo cuando nace el Sol. Y que el mito traduce: la Luz vence a las Tinieblas.

Desprestigio de mujeres que persistían en sus antiguos ritos

            También se desprestigiaron a las Sacerdotisa que persistían en sus antiguos ritos. Y así las leyendas narran que eran castigadas convirtiéndolas en monstruos o rocas o fuentes, por negarse a ponerse al servicio de Divinidades masculinas.

Trato denigratorio a mujeres

            También abundan los mitos patriarcales que defienden conductas discriminatorias de las diferencias sexuales y prestigian actitudes machistas, que exaltan y revalorizan las conductas por parte de los varones, denigradoras de la mujer y de la Diosa.

            Todo como estrategia modeladora que ejemplariza que las mujeres aceptan el sometimiento y subordinación masculina.

            A partir del patriarcado los mitos narraban que las mujeres se enamoraban de los héroes, pero a diferencia de los mitos anteriores, ellas ya no les imponían reglas, sino que se supeditaban totalmente a los intereses masculinos y ponían a su servicio sus conocimientos y dotes. Y mientras, sufrían sumisamente las infidelidad de su pareja, vejaciones, abandonos, maltratos...

Adulterio femenino castigado

Frente a los numerosos mitos en los que la esposa infiel de un esposo impotente, era inviolable para el celoso y era el amado el que moría y era rescatado por su propia esposa [ahí están las infieles Asertu, Neith... y sus amantes Baal, Osiris... son los que mueren a manos del ofendido esposo, El / Elkunirsa, Seth...], en los mitos patriarcales se presentan siempre a las esposas adúlteras siendo castigadas y asesinadas por su infidelidad, a veces por su propio hijo (matricidio).
Embarazo femenino castigado fuera del matrimonio

            Si a principios de los tiempos históricos todavía la mujer disfrutaba de libertad sexual y cuando quedaba embarazada se consideraba que su hijo:

            "... fue engendrado por Zeus, es decir, por un padre desconocido, una característica del matriarcado". (Espasa, Tomo 33, 1988: 1005), en época patriarcal son castigadas si se quedan embarazadas fuera del matrimonio.

MITO DE HÉRCULES

Un representante patriarcal mítico, que ha ejercido una gran influencia en la sociedad occidental es Hércules / Heracles. Sus aventuras empiezan narrando que sufrió varios castigos por sus muchos asesinatos, que les fueron impuestos tras ser juzgado por varias Pitonisas del Oráculo de Pito/Delfos.

Con ello nos informa quienes eran las que en principio ejercían de juezas y juzgaban a los delincuentes, muestra del poder femenino aún a principios de la época histórica, antes que la revolución patriarcal negara todos los derechos a las mujeres.

En uno de los castigos impuestos por una jueza fue comprado por la Diosa / reina Onfalia / Omfalo / Ónfala de Lidia que lo obligó a vestirse y trabajar como mujer durante tres años. En otra ocasión la Pitonisa le ordenó que se estableciera en Tirinto como esclavo durante doce años y fue cuando Euristeo, rey de Argos le encargó los doce trabajos.

Pero mientras la reina ONFALIA HABÍA TRATADO A HÉRCULES ¡COMO A UNA MUJER!, EURISTEO LO CONVIRTIÓ ¡EN UN HOMBRE! encargándole que:

Robara, asesinara y devastara las regiones donde gobernaban mujeres. Y así sus "hazañas" manifiestan ya el carácter revolucionario patriarcal y prestigiador de las nuevas acciones guerreras.

La mayor parte de las hazañas de Hércules tienen lugar en Asia Menor, La Argólida, Eubea y La Arcadia, donde es manifiesto imperaba el poder femenino, gobernaban reinas y en algunas regiones se adoraba a la Diosa HERA / JUNO, considerada su enemiga perpetua. Y Diosa a la que el mito le echa la culpa de la respuesta de Hércules.

Y así ¡el pobre Dios de la Fuerza sólo se defiende de su enemiga que lo perseguía de manera implacable!, por el odio que le tenía por ser hijo de su infiel esposo Zeus y de Alcmena.

Sus doce trabajos corresponden a la destrucción de las regiones que el mito considera habitada por monstruos dañinos-constelaciones femeninas y protegidas por guardianas con máscaras / artesanas metalúrgicas de talleres de metalurgia adscritos a Santuarios, en donde la Diosa Hera o la Diosa Artemisa, recibían culto.

Y así estas regiones se sabe sufrieron gran parte de las hazañas de Hércules / conquista patriarcal. Al final el "héroe" fundó la ciudad de Heraclea = en gloria de Hera, origen de que se le conozca como Heracles.

Después como "recompensa a sus buenas acciones" en la Otra vida, Hércules fue perdonado por la Diosa Hera y se casó con su Hija la Diosa Hebe. Ese es el mensaje que se enviaba a la sociedad: los varones que se comportasen conforme a los intereses patriarcales y conquistasen otras regiones mediante el asesinato, violación y robo de sus legítimas dueñas.

Encontrarían al morir, en vez de castigo, una recompensa llena de placeres (mensaje que influyó poderosamente en la sociedad durante miles de años e hizo mover a los aventureros a ir a otras regiones a ¡colonizarlas! sin miedo).

CONCLUSIÓN
Así que bajo el bombardeo de mitos que narraban como "hazañas": El arrebatamiento de las propiedades femeninas, su asesinato o la apropiación de sus Santuarios. A la vez que los varones imponían sus costumbres agresivas y sus cultos patriarcales, se encargaban del culto y de las profesiones femeninas, no es de extrañar que la mujer terminase perdiendo su poder milenario, fuese subordinada y los varones extendieran su dominio a todos los campos.